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miércoles, 16 de junio de 2010

En la tumba de Etanislao Zuleta


Y abiertamente consagré mi corazón
a la tierra grave y doliente
y con frecuencia en la noche le prometí
que la amaría fielmente, con pasión,
con toda su pesada carga de fatalidad,
que no despreciaría ninguno de sus enigmas,
y así me ligué a ella con un lazo mortal...

Hölderlin

Fragmento del poema “La muerte de Empédocles”



viernes, 26 de febrero de 2010

Palabras Ante La tumba De Don simón

Malas están las cosas Don simón

Y a su bondad ruego

Pase usted conmigo un mal rato

Y le nazca de nuevo la rabia el coraje

En estos sus doscientos años de amargura;

Es que en verdad

Si usted alza la vista don simón

Encontrará sin horizonte

Sus cinco patrias liberadas,

Y entonces saldrá intranquilo del sepulcro

Y entenderá que su guerra y su ideal

Han sido traicionados;

Que no es terrorismo ni cosa parecida

Si no que, realmente andan mal las cosas

Don simón

Como usted sabe

Ya antes de su muerte

Tenían mando en sus filas los traidores;

Y los que usted creyó designados por la providencia,

Designados o no, mar a mar

Siembran de oprobio nuestra América;

De la Patagonia al Bravo

Y con ayuda de los generales traidores de sus filas

Roban la riqueza

Y asesinan a sus mejores hijos

De su sueño de América de todos;

Las reglas de justicia

Que nos legaron los fundadores de la patria

Las han incinerado

Y en sus llamas han torturado

A quienes han defendido sus principios

Don simón

Y lo más grave,

Todo esto lo hacen en su nombre,

Padre de estas cinco patrias

Que aun no terminan de nacer

Y por lo tanto,

Es preciso que usted culmine su tarea

Mande usted a fusilar

Los traidores de tres soles

Que han traicionado sus principios

Y desdorado sus ejércitos

Para que América madre

Acabe de parir la patria

Que para nosotros ha soñado.

Aquí estamos don Simón

Ante su tumba la patria le reclama;

Por lo pronto

Ya marcha contingente de patriotas;

Sandino esta de pie contra el tirano

Y acompañado de Don José y Don Farabundo

Cabalgan en lomos de estirpe Martiana

Camino de encontrar a San Martín

Ché Guevara y a Don Tupac Amarú

Que ya marchan hacia el centro de América

Camino de borrar fronteras

Y construir su sueño de América de fraguas

En las que se destruyen las cadenas y las armas;

La América de hierro

Para fundir en patria los arados.

La América trigal

En la que se amasa el pan de todos,

La América de todos

Que en la fragua

Fraguará proyectos de acción

Para quitar la cara pordiosera

De esta América de hoy,

A punto de parir pero sufriendo

Es preciso don simón

Que levante usted su espada

Y al bajarla

Cobre en el paredón la traición a los cobardes,

Arroje usted al fuego don simón

A todos los que han hecho de su sueño

Una mazmorra.



Chucho Peña

lunes, 25 de enero de 2010

Reír Llorando

Viendo a Garrik —actor de la Inglaterra—
el pueblo al aplaudirle le decía:
«Eres el mas gracioso de la tierra
y el más feliz...»
Y el cómico reía.

Víctimas del spleen, los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez, ante un médico famoso,
llegóse un hombre de mirar sombrío:
«Sufro —le dijo—, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.

»Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única ilusión, la de la muerte».

—Viajad y os distraeréis.
— ¡Tanto he viajado!
—Las lecturas buscad.
—¡Tanto he leído!
—Que os ame una mujer.
—¡Si soy amado!
—¡Un título adquirid!
—¡Noble he nacido!

—¿Pobre seréis quizá?
—Tengo riquezas
—¿De lisonjas gustáis?
—¡Tantas escucho!
—¿Que tenéis de familia?
—Mis tristezas
—¿Vais a los cementerios?
—Mucho... mucho...

—¿De vuestra vida actual, tenéis testigos?
—Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.

—Me deja —agrega el médico— perplejo
vuestro mal y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrik, podréis curaros.

—¿A Garrik?
—Sí, a Garrik... La más remisa
y austera sociedad le busca ansiosa;
todo aquél que lo ve, muere de risa:
tiene una gracia artística asombrosa.

—¿Y a mí, me hará reír?
—¡Ah!, sí, os lo juro,
él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta?
—Así —dijo el enfermo— no me curo;
¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.

¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!

¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora,
el alma gime cuando el rostro ríe!

Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma,
un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto
y también a llorar con carcajadas.

Juan de Dios Peza


*Conocido a través de Lucas Ochoa

jueves, 21 de enero de 2010

DESAFÍO A LA VEJEZ


Cuando yo llegue a vieja
-si es que llego-
y me mire al espejo
y me cuente las arrugas
como una delicada orografía
de distendida piel.
Cuando pueda contar las marcas
que han dejado las lágrimas
y las preocupaciones,
y ya mi cuerpo responda despacio
a mis deseos,
cuando vea mi vida envuelta
en venas azules,
en profundas ojeras,
y suelte blanca mi cabellera
para dormirme temprano
-como corresponde-
cuando vengan mis nietos
a sentarse sobre mis rodillas
enmohecidas por el paso de muchos inviernos,
sé que todavía mi corazón
estará -rebelde- tictaqueando
y las dudas y los anchos horizontes
también saludarán
mis mañanas.

Gioconda Belli

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Se supone que soy un gran poeta
Y tengo sueño por la tarde,
Sé que la muerte es un toro gigantesco
Dispuesto a embestirme
Y tengo sueño por la tarde.
Sé que hay guerras y hombres que pelean en el ring,
Sé que hay buena comida, buenos vinos, buenas mujeres
Y tengo sueño por la tarde
Me inclino hacia el sol tras una cortina amarilla
Y me pregunto a dónde habrán ido las moscas del verano,
Recuerdo la muerte tan sangrienta de Hemingway
Y tengo sueño por la tarde.
Algún día no tendré sueño por la tarde
Algún día escribiré un poema que encenderá volcanes
En las colinas que están ahí fuera
Pero ahora mismo tengo sueño por la tarde
Y alguien me pregunta "Bukowski, ¿qué hora es?"
Y yo contesto "3 horas, 16 minutos y 30 segundos".
Me siento muy culpable, me siento asqueroso, inútil,
Demente, tengo sueño por las tardes
Están bombardeando iglesias, bien, eso está bien
Los niños montan ponies en los parques, eso está bien
Las bibliotecas están llenas de miles de libros sabios
Hay música grandiosa encerrada dentro de la radio
Y yo tengo sueño por la tarde,
Tengo una tumba dentro de mí diciendo
*"Va, deja que lo hagan los demás, déjales que ganen",
Déjame dormir
El ingenio está a oscuras
Barriendo la oscuridad como una escoba
Me voy donde han ido las moscas en verano
Intentad atraparme.

Charles Bukowski .


*Conocido a través de Nathalia Angulo.

martes, 13 de octubre de 2009

Uno de esos días en los que el instinto maternal habre los ojos por unos instantes y despierta. Son mis oidos seducidos por las mismas melodías, las mismas palabras... no es siempre el mismo tema, es la vida. En un segundo, en una gota, en un sonido. Es el vientre que espera paciente y los días silenciosos que aguardan algarabías.






MATERNIDAD
José Pedroni

Mujer: en un silencio que me sabrá de ternura,
durante nueve lunas crecerá tu cintura;
y en el mes de la siega tendrás color de espiga,
vestirás simplemente y andarás con fatiga.

El hueco de tu almohada tendrá olor a nido,
y a vino derramado nuestro mantel tendido-.
Si mi mano te toca,
tu voz, con la vergüenza, se romperá en tu boca
lo mismo que una copa.

El cielo de tus ojos será cielo nublado.
Tu cuerpo todo entero, como un vaso rajado
que pierde un agua limpia. Tu mirada un rocío.
Tu sonrisa la sombra de un pájaro en el río.

Y un día, un dulce día, quizás un día de fiesta
para el hombre de pala y la mujer de cesta;
el día que las madres y las recién casadas
vienen por los caminos a las misas cantadas;
el día que la moza luce su cara fresca,
y el cargador no carga, el pescador no pesca...

Tal vez el sol deslumbre; quizá la luna grata
tenga catorce noches y espolvoree plata
sobre la paz del monte; tal vez en el villaje
llueva calladamente; quizá yo esté de viaje...-.
Un día, un dulce día, con manso sufrimiento,
te romperás cargada como una rama al viento.

Y será el regocijo
de besarte las manos, y de hallar en el hijo
tu misma frente simple, tu boca, tu mirada,
y un poco de mis ojos, un poco, casi nada...





Alicia.

miércoles, 7 de octubre de 2009

LA CANCIÓN DEL PRESENTE
(Manuel Machado)

No sé odiar, ni amar tampoco.
Y en mi vida inconsecuente,
amo, a veces, como un loco
u odio de un modo insolente.

Pero siempre dura poco
lo que quiero y lo que no...
¡Qué sé yo!
Ni me importa...
Alegre es la vida y corta,
pasajera.

Y es absurdo,
y es antipático y zurdo
complicarla
con un ansia de verdad
duradera
y expectante.

¿Luego?... ¡Ya!
La verdad será cualquiera.
Lo precioso es el instante
que se va.

Te Amo Sabia Mujer!

conseguido a través de laura sanchez.

domingo, 13 de septiembre de 2009

...y besaré tus ojos más grandes que tú toda
y que tú y yo juntos y la vida y la muerte
del color de la tersura
de mirada asombrosa como encontrarse en la calle con uno mismo
como encontrarse delante de un abismo
que nos obliga a decir quién somos
tus ojos en cuyo fondo vives tú
como en el fondo del bosque más claro del mundo
tus ojos que tú no conoces
que miran con un gran golpe aturdidor
y me inmutan y me obligan a callar y a ponerme serio
como si viera de pronto en una sola imagen
toda la trágica indescifrable historia de la especie
tus ojos de esfinge virginal
de silencio que resplandece como el hielo
tus ojos de caída durante mil años en el pozo del olvido...

Fragmento: Besos- Tomás Segovia

jueves, 10 de septiembre de 2009

TERREDAD

Estar aqui por años en la tierra,
con las nubes que llegan, con los pájaros,
suspensos de horas frágiles.
A bordo, casi a la deriva,
mas cerca de saturno, más lejanos,
mientras el sol da vuelta y nos arrastra
y la sangre recorre su profundo universo
más sagrado que todos los astros.


Estar aquí en la tierra:no más lejos
que un árbol, no más inexplicables,
livianos en otoño, henchidos en verano,
con lo que somos o no somos, con la sombra,
la memoria, el deseo, hasta el fin
(si hay un fin) voz a voz,
casa por casa,
sea quien lleve la tierra, si la llevan,
o quien la espere, si la aguardan,
partiendo juntos cada vez el pan
en dos, en tres, en cuatro,
sin olvidar las sobras de la hormiga
que siempre viaja de remotas estrellas
para estar a la hora en nuestra cena
aunque las migas sean amargas.

Eugenio Montejo.