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lunes, 21 de junio de 2010

Mejor nos vamos a volar cometas y no pensamos en nada, mejor dibujamos en la pared una puerta, caminamos por ahí hasta que el cuerpo se agote, hablemos, pero no de este mundo, inventémonos uno, para poder armarlo y desbaratarlo cuantas veces sea necesario mientras vamos caminando.
Podemos tocarnos si queremos, o mirarnos, podemos jugar también, encontrar otras paredes y dibujar otras puertas, hablar de otras cosas y seguir caminando. Pero mejor vámonos, no quiero quedarme para ver que no se pueden dibujar puertas en las paredes y que el mundo no es de plastilina, que aquí ya no se permite jugar, no quiero quedarme aquí, no de pie.

Alicia

Pero son siempre las mismas cosas, son siempre las mismas palabras, siempre, siempre las mismas cosas. Y cuando no quiera que siga siendo siempre, ¿qué sera entonces sino lo mismo?

Caminando.. caminando... paso 1. paso 2. tercer paso. caminando.

Las cosas de siempre y de todos los días, las horas, los círculos.

El desayuno, el almuerzo, la cena, lo que le gusta y le ha gustado siempre, para prepararlo igual, para que tenga el mismo sabor, para no olvidarle, tan simple como siempre.

Los huevos de yema redonda y amarilla y las casas con ventanas, las casas. El futuro.

¡Malditasea! ¡ siguen siendo esas cosas las mismas de siempre !


Alicia.

EN EL PAÍS DE LAS MARAVILALLAS

[…] Si conocieras al Tiempo tan bien como lo conozco yo -dijo el Sombrerero-, no hablarías de matarlo. ¡El Tiempo es todo un personaje!

-No sé lo que usted quiere decir -protestó Alicia.

-¡Claro que no lo sabes! -dijo el Sombrerero, arrugando la nariz en un gesto de desprecio-. ¡Estoy seguro de que ni siquiera has hablado nunca con el Tiempo!

-Creo que no -respondió Alicia con cautela-. Pero en la clase de música tengo que marcar el tiempo con palmadas.

-¡Ah, eso lo explica todo! -dijo el Sombrerero-. El Tiempo no tolera que le den palmadas. En cambio, si estuvieras en buenas relaciones con él, haría todo lo que tú quisieras con el reloj.

Por ejemplo, supón que son las nueve de la mañana, justo la hora de empezar las clases, pues no tendrías más que susurrarle al Tiempo tu deseo y el Tiempo en un abrir y cerrar de ojos haría girar las agujas de tu reloj. ¡La una y media! ¡Hora de comer!

(« ¡Cómo me gustaría que lo fuera ahora!», se dijo la Liebre de Marzo para sí en un susurro).

-Sería estupendo, desde luego -admitió Alicia, pensativa-. Pero entonces todavía no tendría hambre, ¿no le parece?

-Quizá no tuvieras hambre al principio -dijo el Sombrerero-. Pero es que podrías hacer que siguiera siendo la una y media todo el rato que tú quisieras.

-¿Es esto lo que ustedes hacen con el Tiempo? -preguntó Alicia.

El Sombrerero movió la cabeza con pesar.

-¡Yo no! -contestó-. Nos peleamos el pasado marzo, justo antes de que ésta se volviera loca, sabes (y señaló con la cucharilla hacia la Liebre de Marzo).

-¿Ah, si?- preguntó Alicia interesada.

-Si. Sucedió durante el gran concierto que ofreció la Reina de Corazones, y en el que me tocó cantar a mí.

-¿Y que cantaste?- preguntó Alicia.

-Pues canté:

"Brilla, brilla, ratita alada,
¿En que estás tan atareada"?

-Porque esa canción la conocerás, ¿no?

-Quizá me suene de algo, pero no estoy segura- dijo Alicia.

-Tiene más estrofas -siguió el Sombrerero-. Por ejemplo:

"Por sobre el Universo vas volando,
con una bandeja de teteras llevando.
Brilla, brilla..."

Al llegar a este punto, el Lirón se estremeció y empezó a canturrear en sueños: «brilla, brilla, brilla, brilla... », y estuvo así tanto rato que tuvieron que darle un buen pellizco para que se callara.

-Bueno -siguió contando su historia el Sombrerero-. Lo cierto es que apenas había terminado yo la primera estrofa, cuando la Reina se puso a gritar:

« ¡Vaya forma estúpida de matar el tiempo! ¡Que le corten la cabeza!»

-¡Qué barbaridad! ¡Vaya fiera! -exclamó Alicia.

-Y desde entonces -añadió el Sombrerero con una voz tristísima-, el Tiempo cree que quise matarlo y no quiere hacer nada por mí. Ahora son siempre las seis de la tarde.

Alicia comprendió de repente todo lo que allí ocurría. […]


domingo, 20 de junio de 2010


Hay de este sabor amargo que nos está dejando sin palabras, el silencio, parece ser la única respuesta, qué decir si no queda mucho por hacer...A lo mejor sea temprano pero se agota, el tiempo, la mente, el cuerpo, todo se agota. Todo se desbarata.

Alicia.

Pdta: Sal

miércoles, 26 de mayo de 2010

Me dolía tanto... era algo así como si pusieran un fósforo encendido en la punta de mi lengua o me jalaran las pestañas hasta arrancarlas todas. Comenzó a tocarme, pero sus manos no eran suaves ni dulces, sentía cada uno de esos callos secos y ásperos que olían a óxido, a petróleo.

Comenzó por mi nariz, olfateándola y metiendo una lengua amarga por cada orificio hasta saciarse, luego mordió uno por uno todos mis dedos, tan fuerte como fue posible hasta arrancarlos todos -aún no me explico qué utilidad podrían tener, eran tan pequeños- pero él se quedó mirándolos durante varios segundos, luego los amarró con una cinta amarilla, los envolvió en hojas de tabaco y los puso en un rinconcito de la habitación. Me miraba, pero no era la mirada habitual, quería atravesarme, zambullirse dentro de mí y seguir escarbando, sus ojos derramaban baldados de agua turbia sobre mi ombligo hasta inundarlo.

Se levantó, buscó en la caja de herramientas un destornillador. Los codos, los hombros, los tobillos, las rodillas, me desbarataba curioso, como un niño a su juguete nuevo. En la caja también había unas tijeras de bronce, las tomó y se dirigió a mis orejas, las cortaba formando figuras hermosas, haciéndome cosquillas, hasta apagarlas. Mis cabellos los enredó y roció de sal al igual que el resto de mi cuerpo, duró días arrancando cada hebra hasta dejarme la cabeza como una bola de boliche. Me dolía tanto…¡en el útero!, sí, me dolía en mi útero con forma de árbol frutal, tanto que éste empezó a crecer y a hincharse hasta reventar.

Introdujo su cabeza en mi estómago hasta estar dentro, yo me retorcía y gemía al ver mi vientre desfigurado, entonces, tuve que parirlo. Salió envuelto en un líquido transparente, olía a tierra, a hierba seca, a caña… me dolió aún más, mi piel quedó flácida y cansada. Lloré hasta que se agotaron las reservas de agua y de sal que guardé durante tantos años, lloré hasta fundirme con todo eso que me dolía, hasta escurrirme.

Volvió de nuevo y comenzó a besar mis labios, besos oscuros, vinagres, rancios, los succionó hasta tragárselos, para continuar luego con mi sonrisa. Los senos los agarró como si empuñara mi dolor y al retirarlos, los amasó y los guardó en una caja de madera. Luego, comenzó a envolverme con un hilo verde, desde las caderas hasta el cuello, constante y paciente, apretando fuerte, cortándome la piel y dañando cualquier figura que mi cuerpo hubiera poseído antes, convirtiéndolo en una sola cosa, apretando fuerte, hasta que el verde fue tornándose granate. ¡Me dolía tanto! que no pude dejar de mirarlo.


Alicia.

lunes, 24 de mayo de 2010

Al Lector

Señora o Señor Lector!

Sí, Usted, el que no se ha cansado de abrir el Blog y ver lo mismo siempre. A usted le agradecemos por abrirlo hoy. Confesamos que hasta se nos pasó por la cabeza dejar el proyecto de Del90 porque sentíamos que no teníamos mas que decir, pero gracias a Alice que tiene más cordura que la mujer que les escribe no lo cerramos.

De mí no hay excusa, no escribía hace mucho por pereza, por falta de motivación, por que nada salia en letras o en cosas coherentes, porque en definitiva por estos días no era un ser pensante. Alice porque de verdad esta muy ocupada. Ya no tiene tiempo ni pa' mi.

Al final hoy fue un día especial. Espero no se repita y que cada vez que abran el Blog vean algo digno de leer.
Esperamos comentarios, así sea pa' decir: "Hola".

Que tengan una vida buena.

Carolina P

jueves, 1 de abril de 2010

doña soledad

La señora gorda y grande, con el vestido de flores y medias veladas. Labial, pestañina, colorete... estuco, ¡ah! y esos zapatos de tacón; amarillos y brillantes. entró despacito, tocó la puerta, y yo, bajo las cobijas calentitas, puse un pie en el suelo con la intención de girar la llave, de pronto mi cuerpo se sintió tan pesado que caí de nuevo sobre el colchón. Menos mal no abrí la puerta porque la mujer venia decidida a quedarse por un buen rato. Cuando me visitaba tomaba tanto café... no pronunciaba palabra, a lo mejor me escuchaba, pero jamas respondía y ese silencio, ¡ESE SILENCIO!. Olía a humedad revuelta con agua de rosas y una pizquita de polvo, podía quedarse horas con esos enormes "glúteos" sobre la sillita de plástico que había en la esquina, mirando hacia arriba y pensando ¡vaya usted a saber que idiotez!

La dejé allí afuera esperando e insistiendo, hasta que la venció el cansancio, o el frío, o los ladridos de los perros, Seguramente iba hacia otra casa donde no les importara gastarse todo el café ni recibir visitas a horas no adecuadas. Yo seguí durmiendo tranquila durante semanas.

Desperté pensando en ella, qué triste es la llegada inoportuna, hoy me gustaría sentir que toca la puerta de nuevo y aunque no le daría café, seguramente lograría comprender cada uno de sus escandalosos y malolientes silencios.

jueves, 18 de marzo de 2010

Sí, estaba asomada a esa ventana, con los ojos bien abiertos, curiosa e impaciente, buscando esa “cosita” que la mantuviera ahí, para no tener que moverse, hacía frio afuera y no había nadie más; calles vacías, árboles feos, lámparas… cuántas lámparas, feas también. En fin, ella estaba ahí; liviana, ausente, en silencio, pero buscando, siempre buscando.

Le habían dicho aquel día que es mentira, no existe tal cosa, no ha existido jamás, son solo cuentos, ficción, ¡pendejadas! Esa cosa, no es palpable, no es como la piel, ésa que se puede acariciar lentamente dibujando gotas de agua, que huele a sal, a ausencia, a tierra. Pero entonces ¿las palabras? ¿Estaban todas en la taza de café o en la olla de la sopa?, de pronto enterradas en una cajita o navegando ya muy lejos en un barco de esos de papel, ¡de mentiras!, como eso que no existe. Pero no me causa lástima, es bueno que llore y patalee y se revuelque en ese caldo de ideas confusas, tanta belleza ¡espanta!

Una niña, era una niña asustada, había pensado en empacar en la maleta el vestido azul y salir a caminar, abandonar las lámparas con complejo de estrellas. Pero, ¿y si se perdía al atravesar la puerta? ¡La razón! Que inoportuna cuando decide hacer la visita, no queda más que rascarse la cabeza el tiempo que sea necesario para sacudírsela toda como piojos, hasta que quede livianita otra vez. ¡Que cuentos esos de pensar!, sería bueno empacar el susto junto con ese vestido y esa ventana, abrir la puerta.

Me preguntabas por ella, ¿verdad?, pues sigue ahí parada al lado de la ventana, pero creo que dejó de buscar.

Alicia.
Tiene frío y esta ahí sin saber muy bien si lo que es le gusta de verdad, salieron viejos fantasmas, esos que aparecen en las tardes lluviosas, viejas trampas de su personalidad, de esa personalidad tan voluble, tan falta de carácter. No se reprocha del todo, pero aún hay una parte que hoy lo tiene callado, sin muchas ganas de hablar o de crear, sólo quiere sentir un olor, una piel, sólo quiere llorar por momentos y sentir que ella le solucionará todos lo problemas ¿Dónde estará ella? Se siente tan pequeño, tan cobarde ¿Por qué no estará ahí siempre? Quiere sentir su cama, acostarse y esperar mientras se baña, sentir la ducha, después que se ponga su pijama delgadita, esa que usa para no sentir mucho calor mientras duerme, y que lo abrace, le diga que no pasa nada, que es solo cuestión de un poquito de tiempo y de más cordura, que de eso se trata crecer, mañana no sentirá nada. Solo tendrá recuerdos.

Pero la verdad es que ella no esta ahí, no está hace mucho tiempo. Entonces no tiene otra opción mas que quedarse ahí sintiendo frío mientras intenta olvidarse o engañar a la conciencia.

Carolina P

miércoles, 10 de febrero de 2010


Fotografía: Alicia




miércoles, 3 de febrero de 2010

lunes, 1 de febrero de 2010

Juan Pérez

Juan Pérez cree en su seguridad democrática.

Juan Pérez es un costeño dueño de 4 fincas muy rentables.

Juan Pérez hizo hasta 4° de primaria, pues cuando de niño era pobre y decidió que trabajar era la única manera de salir adelante.

Juan Pérez cada vez que va a en su camioneta con su familia, le dice a sus hijos que por su señor presidente Álvaro Uribe Vélez y la seguridad democrática ya se puede ir a al finquita a dominguiar todos juntos en familia.

Juan Pérez no lee periódicos, solo se ve la noticas de las 7 pm para después verse “El Capo”

Juan Pérez tiene 3 hijos: Ana María, esta en 6° semestre de Comunicación social y periodismo y sueña con ser presentadora de farándula, preferiblemente RCN o Caracol; Ana María tiene por hobbies gastarse la plata de papá y salir de rumba a conocer chicos sexys. Carlos es el mayor, es Administrador de empresas y cree que lo mejor que le pudo pasar a Colombia es que su presidente Álvaro Uribe Vélez fomentara la inversión extranjera. Juan es el menor, es la ñaña de Papá y Mamá y esta comenzando en una universidad de la capital Ingeniera Mecánica, no le interesa la política, mas aún así para no sentirse menos en las conversaciones políticas repite el discurso de papá y de su hermano Carlos, tiene por hobbies salir todos los fines de semana a rumbear a los sitios “plays”, por eso su papi le gira cada semana la platica. Juan no se ha leído más de la mitad de un libro en toda su vida y no aspira más que a heredar las finquitas de papá.

Juan Pérez tiene uno que otro amiguito “paraco" que le ayudo a conseguir su 2° finca.

Juan Pérez planea votar por la reelección, más si no es posible, por un Santos tal vez, alguien que siga con el proceso de acabar con el “único” cáncer de Colombia.

Juan Pérez tiene su esposa desde hace 20 años y una noviecita casual, a ambas les paga una que otra cirugía en las tetas, nalgas, el estiramiento facial para la esposa, mas tetas para la novia.

Juan Pérez es un ciudadano común y corriente, el posible alcalde de cualquier pueblito de la costa, o quien sabe tal vez es el papá del próximo importante político del país.


*Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

jueves, 21 de enero de 2010

Bailo

Bailo con las marionetas, al ritmo de tambores, flautas y bongoes

Bailo en los días tristes, las flores amarillas que se mecen con el viento acompañan esta danza

Bailo. Y sudo y lloro y tiemblo

Bailo desnuda. Con la soledad, con el agua… al son de gritos y carcajadas

Con el aleteo de las mariposas, con las madres, con las olas, con el miedo

Con él, bailo.

Bailo en el cuarto oscuro cuando todos se han ido, cuando cada latido urgente guía mis pasos

No hay vergüenza, no hay tiempo, no hay razón.

Bailo mientras duermo y camino y escribo

Para la ausencia en estos días de amor, bailo.


Alicia.

lunes, 11 de enero de 2010

Y ahí está sentada, mirando a la luz siempre, está ahí sentada buscando algo A su pecho desde siempre le hace falta algo, un pieza pequeña, que nunca se ha conocido. La vida últimamente le ha dado lecciones para llegar a pensar que la pieza que falta nunca llegará; ese espacio simplemente se llena por momentos: con un libro, una copa de vino, una sonrisa, un abrazo, un helado de maracuyá, una canción, un beso, un encuentro casual, una amistad, un poema o con ese su gran amor que da vueltas por todos lados, pero son momentos, ninguna de esas cosas se asientan en su pecho para siempre, después de disfrutar la pasión de alguna se sigue en la búsqueda de la siguiente. Y ella hoy ahí sentada, mirando a la luz siempre, está pensando que tal vez esa es su naturaleza, siempre buscar, siempre, nunca conforme, nunca plena en ningún sitio, en ninguna situación, todo debe cambiar siempre, todo se desgasta rápido y hay que seguir con lo siguiente ¿Pero será que la vida tiene tantas cosas como para que ella siga buscando? ¿Está tan lleno el cajón? Porque si no lo está en definitiva se acortará su existencia y ella ahí sentada ya no tendrá más que resignarse a dejar de buscar y por fin descansar incompleta.

Carolina P

domingo, 13 de diciembre de 2009

Cada vez que se mira la hoja en blanco de Word, se siente un vacío o la presencia de un limón en el estómago, provoca salir huyendo, o caminando l e n t a m e n t e y en silencio antes de ser descubierta, esta mujer cobarde que cree necesaria la inspiración y que ama las excusas y llega a creérselas a veces, logra justificarse para no condenarse y aceptar que tiene miedo, simplemente.

Intento, de pronto, escribir frases sin sentido para exigirme menos y hago creer a todos que son ridículos por no entenderlas, con cierta ironía las maquillo para que luzcan complejas y fantasiosas. No se preocupen, que es solo uno de mis escondites, otra cueva, como el pedacito de trapo con el que me cubro los ojos de vez en cuando, el cine, los cuentos, dormir, que maravilloso tener un pequeño espacio de cada día en el que se borra el tiempo de la mente afanada- hasta que suena el despertador- que bueno es esconderse y jugar y soñar con perderse un día cualquiera en uno de esos escondites.

Ya saben entonces que no es necesario que se sientan ridículos cuando lean esto porque la ridícula soy yo, aquí no hay nada profundo, digamos que es una confesión o una revelación, o que no es nada, una hoja manchada, un silencio. Puede ser cualquier cosa en realidad, lo único cierto es que amo perder el tiempo inexistente aquí sentada -en la posición más incómoda y propensa a quejarme de la columna dentro de unos años- pensando en cómo esconderme y en lo que no quiero revelar cuando escribo, porque de eso se trata, nada de esto es sincero, pero me divierte que este blog esté lleno de mentiras, así como lo están las mentes de todos nosotros. La luna no ha dejado de asomarse.


Alicia.


sábado, 12 de diciembre de 2009

Buenas palabras, buenas obras, buenos días, buenas noches… Buen día, buen tiempo, buena música, buenos olores… Buen viaje, buen vino, buenos sueños… buenas sonrisas, buenas historias, buenos escondites… buen cine, buenos colores, buena lluvia, buenas contradicciones… buena la vida cuando enloquece y buenos los hombres cuando se burlan de sí mismos, buenos todos los que no callan, buenas las mujeres que son mujeres porque respiran, bueno verlos creer en el mundo, bueno ver el azul de todo, bueno ver el rojo de esta sangre que esta saliendo de mi cabeza, bueno querer ver el rosa de esos labios que me enloquecen, bueno ver mis poros brotando vida son sal, buenos son esos ojos que me miran y no interrogan, bueno es desear ver el mundo, bueno es no creer, bueno es olvidar, bueno es sentir el frio en mis pies, bueno es esperar esa accion sicopata-romantica que me haga sentir cenicienta, bueno es no creer ya en esas acciones...

martes, 10 de noviembre de 2009

hablemos DE mierda

¿Estaba dios equivocado entonces?, o ¿porque decidió la biblia omitir la naturaleza de Dios?, la idea de divinidad y de superioridad impide que veamos a dios como un ser que al igual que todos nosotros tiene una relación íntima con la mierda, el señor, al igual que el resto de la humanidad “hace popó” o como dicen las abuelas “hace del cuerpo”, para que no suene tan feo este hecho tan bochornoso y tan natural como la misma respiración.

A lo mejor hubo un pequeño error en uno de los días de la creación o la idea de “a su imagen y semejanza” ha sido distorsionada con el paso de los años, lo único seguro es que tanto para la religión como para cualquier mortal, la mierda es vergonzosa, es decir, la dicha no es completa, la perfección y la belleza se ve opacada en esos momentos en que un hombre se sienta al inodoro y deposita lo que ha sido rechazado por el cuerpo después de todo un proceso de digestión de alimentos, en esos momentos en que no desea ser visto porque se avergüenza, aún sabiendo que todos los que están afuera hacen lo mismo a diario o una vez por semana si sufren de estreñimiento.

No importa la condición, el sexo, la inteligencia, el grado de belleza o riqueza, la mierda nos hace iguales, nos hace humanos, nos muestra un mundo mas reducido y menos complejo, en el que podemos pararnos frente a Dios, verlo directamente a los ojos sin vergüenza. No se puede negar la mierda cuando estamos llenos de problemas sociales, políticos y económicos, no se puede negar la mierda cuando se abusa del poder o de los analfabetas, de los hambrientos, no se puede negar la mierda cuando se violan derechos, cuando la educación pasa a un segundo plano, cuando se juega con la fe y las oraciones de otros, cuando se borra la libertad.

Cuando la mierda deje de ser motivo de vergüenza, entonces entenderemos que somos humanos, animales salvajes que huelen a podredumbre de vez en cuando aunque voten la “platica” en ambientadores, el mundo es un montón de cabezas que “cagan”, ¿Cuál es la diferencia?, ahí les dejo la inquietud.

Alicia.

martes, 6 de octubre de 2009

¡ Dese cuenta Mundo !


Declaro que estoy en paro, no quiero más mundo, y mundo no quiere más de mí, así de simple señor…

Me canse de que usted le quiera quitar todo lo bello a esta galaxia de ideas, usted un insignificante mundo, quiere ganarle a esta, mi galaxia de ideas, y no es que con esto le este dando crédito ó que me sienta amenazada por usted señor mundo, no, es simple: Quiero que se de cuenta usted de la desfachatez que esta haciendo, cree usted mundo que me puede ganar?, no!, esta galaxia de ideas es superior a usted, soy una idealista que pelea con la Luna como dios, y con la palabra como arma, no creo en las razones fundadas en la ignorancia, no creo en la razones fundadas en la desesperanza, no creo en usted mundo fundado en la mierda, fundado en la mentira, fundado en la decisiones políticas sin sentido, justificándose en la cobardía del día a día y encontrando apoyo en la ignorancia colectiva.

Dígame como quiera, llámeme puta, pagana, guerrillera, llámeme hereje, soñadora, salvaje, incivilizada, pero aun así mundo, Usted nunca le ganara a esta galaxia de ideas, usted no lograra que yo deje mi lucha, usted no lograra que yo me avergüence de mis verdades, usted no lograra que sea mártir, usted mundo, no lograra nada con su viejo y sucio modo de actuar.

No intente mundo quitarme mi libertad de expresar, no intente mundo hacerme sentir menos, no intente mundo decirme que no soy mujer, no intente mundo quitarme mi divinidad entregada por la misma Luna, no intente carajo! Ser mi padre, no, yo no tengo padre, tengo madres, me parieron damas, tengo enseñanzas de amor, y de querer aceptar mi naturaleza, y querer mejorarla, hacerla mas visible, capaz cada día esa naturaleza divina de mejorar el interactuar, no intente mundo justificarse en que soy un ser salvaje y que por eso debo aprender Etiqueta para ser aceptada, no cree mundo que sus cortesías han superado a la realidad?, no entiende mundo que su interacción se ha resumido al que finja mas lo que no es?, no entiende mundo que no me ganara?... no entiende mundo que mi lucha no es nueva, no soy la primera, ni la ultima en dar esta lucha, fueron muchos lo quemados en la hogueras, muchos los llamados locos, pero sobre ese camino labrado de locura esta fundado su cada vez mas decadente civilización, basada en esa ridícula interacción de finjir y menospreciar al otro, usted quiere hacerme sentir menos, pero dese cuenta, ¡ mi galaxia le dio vida a usted mundo !

Por eso me declaro en paro, suspendo todas mis actividades que le dan vida a usted, todas mis cobardías será extinguidas, todas mi ignorancias intentaran ser satisfechas hasta la saciedad, no más mentiras, no más hipocresías, ser lo que se es, e intentar ser un mejor ser. No más medidas de control hipócritas, no más consumismos vánales, no más temores a ser diferentes, no más ganas de ser diferente solo por vanidad, no más, no más! Hare que usted Mundo, se muera de inanición…. No se alimentara más de mí.

A veces son interesantes los contrastes, las interminables peleas con la moral y el pudor, las caras de asombro de algunos y la confusión de otros, a veces es bueno crear polémica, jugar con la imaginación, a veces es bueno pensar...

foto montaje: Alicia reyes

¿porqué la luna?

Se preguntaran todos porque siempre la luna, porque siempre las mismas palabras "ridículas" e "infantiles", porqué estas mujeres no se dedican mejor a cumplir su papel en la sociedad rosa y se adornan con tacones para atraer miradas, porqué ellas prefieren que sea la luna brillante quien decida y quien las bañe en erotismo, en belleza, las llene de magia y de sensibilidad, ¿como puede ser posible darle tal importancia y atribuirle a ella la mayor de las responsabilidades?. Intentaré aclarar este hecho aunque lo mas probable es que todos van a preferir permanecer sumergidos en la ignorancia...

Tan sencillo es como que me gusta el helado mientras llueve, tan sencillo como sentarme en la mañana a calentarme al sol, tan sencillo como imaginar que a veces vivo en un cuento de hadas, ¡en el país de las maravillas! .... tan sencillo como los días en los que me siento hermosa aún sin haberme puesto labial o perfume, tan sencillo como los días en los que sale a flote la ternura y el romanticismo al que mi ser nunca termina por acostumbrarse, tan sencillo los días en que me asusta la lluvia, tan sencillo como creerme mujer solo por respirar y no por usar aretes o vestidos.

Cuando camino por la calle observando todo con detalle y de pronto alguien se acerca y me sonríe,cuando intento pintar aunque no sepa solo por sentir el olor de los óleos, cuando pienso que puedo bailar eternamente, cuando me tranquiliza acariciar un rostro invadido por las arrugas, cuando dejo a un lado la seriedad de la vida para inyectarle una pequeña dosis de fantasía y pienso en que algún día podre volar o caminar sobre el agua y cuando siento que los arboles me observan, que están rebosantes de sabiduría y que quisiera poder escucharlos de vez en cuando, cuando creo que existen las hadas y los duendes, cuando me río de la muerte, cuando disfruto del olor a tierra mojada o de un café humeante.

Es tan sencillo como el no sentirme avergonzada en este momento por escribir palabras absurdas y sin sentido, que no demuestran mi capacidad intelectual y que no lograrán proyectar ante los demás la imagen de una mujer inteligente, mas bien la de una niña sensible y soñadora que no ha logrado bajarse del barco en el que ha navegado por años para pisar tierra firme y enfrentar su realidad. Cuando usted pueda sentirse así de vivo entenderá que nada es tan insignificante o ridículo, ni siquiera la luna.


Alicia.